La manipulación por excelencia del ser humano en la actualidad se gesta en la transferencia constante de datos: La era de la Información.
Estamos sumergidos en una era digital, virtual y cibernética, los cambios sociales y culturales son sin precedentes, nunca antes se vieron tantas alteraciones ambivalentes en torno a la cultura y la sociabilización como en el siglo XXI. Desde la invención de Internet hasta la inyección de las redes sociales en 2010, la conducta humana derivó desde lo físico a lo digital. Sin regulación, sus implicancias en la representación psíquica colectiva podrían contaminar y corromper la adaptabilidad del ciudadano al entorno. Esto sucede por un principio neurológico: el cerebro humano fue diseñado para desarrollar, procesar y ejecutar información de forma progresiva, a veces rápida y simultánea, dependiendo de las cualidades propias del contexto preponderante en cada individuo.
La información es un fluido de datos cualitativos entendidos por el sistema perceptivo del ser humano, luego elaborados cognitivamente, hasta que ese “paquete de información” anteriormente entendida, entra en contacto con el núcleo de creencias, cimentando una representación psíquica que se reflejara en la cosmovisión de cada persona en particular. Ahora bien, ese procesamiento bidireccional, deriva y se retroalimenta entre la elaboración rápida y lenta de un mismo objeto de análisis. Aquí está el motivo de este artículo: en la actualidad la información está siendo procesada de forma sistemática, constante, sin descanso. Todo esto se debe a la implementación de las redes sociales. Los paquetes digitales ya no son vendidos ni procesados como en 1967 (Arpanet). Ahora existe una multiformidad de plataformas digitales como Instagram, Snapchat o Whatsapp, allí el procesamiento de los paquetes digitales son distintivos; completamente diferentes a su anterioridad fundacional.
Los reels, conceptualizados de forma general, son videos cortos, esporádicos, con la principal característica de contener en su corto periodo de tiempo, información visual y cualitativa procesada de forma concatenada con sus respectivos videos próximos. Ante su prologado consumo, las consecuencias morfológicas a nivel cerebral serán perjudiciales. Un cerebro acostumbrado a la atención fragmentada, condicionará e influenciará a una persona a ser desadaptativa, con la capacidad incompleta de responder a los conflictos de forma preferentemente competente. La información sin elaboración es simple material de manipulación. Ese es el gran peligro de la actualidad. Generaciones enteras no cuestionan, por lo tanto cumplen principios y dogmas políticos o empresariales sin consentimiento, es decir, son involuntariamente serviles a un sistema oligárquico de control y manipulación. La información es neutra, pero sus objetivos previos por la cual se administró y replicó socialmente, por supuesto que no.
Meta, empresa estructural a nivel global de redes sociales e intercambio de información, tiene a plataformas matrices como Instagram y Whatsapp. En 2025 se inició una demanda en la Comisión Federal por repercusiones monopólicas deliberadas. En 2026 se llevo a cabo un juicio en Los Ángeles, Estados Unidos. Se probó de forma factible que Meta y Google diseñaron sus plataformas para dañar y activar el consumo en usuarios menores. ¿Cuál fue el resultado? Una multa de seis millones de dólares. Teniendo en cuenta el ingreso anual de Meta Platforms Inc. ( 60,460,000,000 de dólares solo en 2025, con proyección a aumentar en 2026), 6 millones de dólares es una fracción ampliamente minoritaria. La resolución del juicio no debe ser una simple multa económica, sino la cancelación socio-comunitaria de estas plataformas oligárquicas.
Específicamente en el juicio de 2026, Meta fue señalada por promover el consumo en menores, compras compulsivas, hábitos de consumo perjudiciales, repercutiendo activamente en riesgos potenciales psicológicos de gravedad severa. Expertos arremetieron en el juicio contra meta, entendiendo que los mecanismos algorítmicos de control fueron intencionalmente formados, maximizando la adicción en los usuarios, trastornos alimentarios y pensamientos suicidas como resultado.
Universidades prestigiosas como el MIT, la Universidad de Stanford, la Universidad de Princeton y el London School of Economics, han abordado estos mecanismos de adicción, desde pilares como la interacción adictiva y la ética digital, entendiendo a estas plataformas como potenciales y actuales riesgos psicológicos o políticos.
Todos estas variables geopolíticas-empresariales se dan con la transmisión de datos, mediante la interacción de paquetes digitales. De forma resumida, el concepto matriz de este suceso es la información, información que transmitida de forma masiva congestiona la sociedad y la direcciona a disposición. La información puede crear perspectivas, destruir el discernimiento, construir la adicción, derribar el pensamiento crítico, forjar los cimientos del adoctrinamiento ideológico y conformar las suficientes interacciones para repercutir activamente en declives económicos, culturales, políticos, ideológicos y sociales. Pero, también puede afianzar la justicia y la rectitud, enseñar la moral, intensificar el criticismo humano y guiarnos hacia la verdad. Esto dependerá de quién la maniobra y la replica. Lamentablemente, hoy se gestan más usuarios consumistas que personas que interpelan. Debemos cuestionar más e interrogar con mayor amplitud, así vamos a poder prevenir la inconsistencia política y derribar los argumentos culturales que nos guían hacia el desorden. Despierta.